La soja del software en la Argentina


Hace rato que le vengo dando vueltas al tema, pensando y pensando sobre la situación actual y perspectivas del mercado laboral. Han pasado varias etapas (al menos yo he pasado), momentos de poco trabajo, no existían las “punto com” e internet era algo impensado. Luego, de a poco el sector fue creciendo, se fue ubicando, fue ganando su lugar hasta llegar hasta lo que es hoy; un mercado muy dinámico, de alta rotación, buenos sueldos (en general) y baja calidad profesional (también en general). De a poco nos estamos convirtiendo en un mercado orientado a testers y no a ingenieros.

Producto del post-debacle 2001 nace el fenómeno de “la consultora”: empresa que cuenta en su haber con una oficina pequeña, acceso a internet y unos pocos empleados administrativos y de recursos humanos. ¿A que se dedican? A hacer de intermediarios entre el empleador y empleado (pueden no saber nada de software y de hecho a la mayoría no les interesa), transformándose en realidad en el empleador. Es decir, no se ocupan únicamente de buscar a la persona adecuada para cubrir una posición, sino que contratan en cantidad y poca calidad en busca de compartir una parte del sueldo pero sin compartir el trabajo o el producto del mismo. La consecuencia directa de este modus operandi es profesionales que trabajan sin conciencia de la calidad, totalmente inimputables por la falta de profesionalismo y por otro lado consultoras deseosas de contratar recursos (sin importar para que) con tal de poder facturar un poco más cada mes.

Cualquiera que lleve unos años en desarrollo habrá recibido al menos una vez la típica llamada:

  • Hola, obtuvimos tu CV de nuestra base de datos, estamos buscando programadores. ¿Te interesa?
  • Hola, ¿Como andas?, ¿Precisamente que es lo que están buscando? – Me gustaría saber un poco más de la oferta antes de confirmarte si me puede interesar o no.
  • Mirá, en este momento no te puedo dar más información; si queres pasa por nuestras oficinas y te hacemos una entrevista. Si calificas, te entrevistas con la empresa y ellos te van a contar un poco más del perfil y del proyecto. La contratación es a través nuestro, pero vas a trabajar para XXXX que en realidad le va a dar servicios de consultoría a otro cliente.
  • Te agradezco mucho, pero en este momento no estoy buscando. ¡Gracias!

¡Cuánto más barato podría ser el software si quitáramos a estos intermediarios!

Esto no sería del todo grave a no ser por la creciente falta de necesidad de trabajo calificado en el sector y a la alta rotación de recursos (con este punto empieza el problema del huevo y la gallina). Estamos yendo rápidamente a un modelo de servicios, pero además brindando un servicio cuyo punto más fuerte es el precio barato de su mano de obra y no su diferenciación por calidad o valor agregado. Nuestra ventaja no es hacer buen software, de calidad, que solucione problemas, sino simplemente ser baratos. Creo que no hace falta remarcar como están actualmente los países que proveyeron, en el pasado, mano de obra barata a otras industrias que en su momento estaban en expansión (textil o indumentaria, por ejemplo)

He notado en los últimos años una división marcada del trabajo en dos grandes áreas:

  • Empresas multinacionales (en realidad internacionales) ofreciendo buenos beneficios y sueldos por encima del promedio, las tareas ofrecidas suelen ser sencillas y aburridas; requiere poca calificación y solo necesitan mucha gente que haga poco.
  • Empresas nacionales desarrollando productos, en general con mucha menos liquidez que estas otras empresas. Pagando sueldos en general más bajos, menos beneficios pero el trabajo suele ser más interesante.

Claramente el primer modelo concentra mayores profesionales que el segundo. Vale aclarar que no todas las consultoras, ni todas las empresas internacionales, ni todas las nacionales son de esta manera. Por suerte, hay mucha más diversidad. Esto sencillamente es una generalización y como tal no es correcta para cada caso particular.

Como terminara esto, todavía está por verse. Yo personalmente creo que a medida que la calidad siga disminuyendo, el precio de la mano de obra aumentando y el valor agregado de lo producido siga sin aparecer las empresas internacionales buscaran mercados más baratos y nosotros sin más nada que vender volveremos a tener que demostrar de lo que somos capaces antes de conseguir un buen empleo (ya sabemos que la Argentina puede darnos cátedra al respecto en todas las demás industrias). Estoy seguro que cuando esto ocurra las consultoras se pondrán a contratar “recursos” de alguna otra cosa y la gente que realmente le importa el software tendrá que empezar de nuevo.

Cada vez que veo algún documental donde un ingeniero naval, mecánico o aeronáutico cuenta, casi con lagrimas en los ojos, que acá fabricábamos aviones. Que los astilleros eran los más reconocidos de América Latina. Que teníamos modelos nacionales de automóviles. Que todo eso no está más. Que ya no quedo nada. Cada vez, no puedo dejar de pensar cuanto tiempo le queda al software. Dentro de cuánto tiempo estaremos en algún documental, tratando de explicar lo bueno que somos y lo mal que nos fue. (Hay que tener en cuenta una destrucción sistemática de la industria durante los últimos 50 anos, que hacen la comparación un poco falaz, pero de todas formas me parece interesante)

Creo que tenemos que aprovechar el buen momento del software, tenemos que pensar a mediano plazo y reinvertir parte de las ganancias para generar valor agregado y así poder competir en serio a nivel global. Sinceramente, me gustaría ver una industria del software orientada más a la ingeniería y a la solución de problemas y no tanto a un modelo de servicios, donde importa más cuantos intermediarios pueden lucrar de un desarrollo que el desarrollo en sí mismo.

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2 comentarios en “La soja del software en la Argentina

  1. Está buenísimo esto que decís… El tema es sumamente complejo. La mediocridad afecta tanto a la industria del software como a muchas otras partes de nuestra vida. Hay edificios que de tan feos, parecen hechos feos a propósito; hay colectiveros que suben a la vieja y le pegan una acelerada que la sienta de culo en el fondo; hay conductores de TV que te hacen creer en una conspiración universal para globalizar la estupidez (desde ya que creo en esta teoría conspirativa). Y sí, hay programadores que vomitan un código abominable.

    Creo que para el software se conjugan dos temas adicionales: es un arte arduo; y es difícil percibir la calidad. A diferencia de, por ejemplo, vender tarjetas de subte, hay un rango muy amplio de calidad en la forma en que un programador trabaja. La diferencia entre código genial y código pésimo, es infinitamente mayor que la diferencia entre la tarjeta bien vendida y la mal vendida. En este sentido, el software se parece mucho más al arte que a la “profesión”. Talvez por este mismo motivo, es difícil juzgar la calidad en software, y eso complica todavía más la cosa.

    Bueno, corto porque ya está ridículamente largo, pero antes, recomiendo que te mandes un post hablando sobre el tema de “la belleza en el código”.

    • Cuando quieras te creo un usuario y posteas!

      Te diria que mas que la falta de calidad me molesta la dejadez, la sensacion de que se hace mal porque si; es dificil de describir sin parecer un viejo amargado que llama a la radio para quejarse pero bue… viene mas por ese lado.

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